Amadeo Porras, técnico superior en computación y métodos, entrega su vida a la práctica regular del yoga. Se traslada a Venezuela gracias a una decisión astrológica que venía acompañada por buenas energías, conocimientos y sabidurías. Desde los 19 años se ha dedicado a sus estudios universitarios, vida profesional, familiar y a sus pilares fundamentales que son los deportes y el crecimiento interior.
P: Según tu biografía provienes de Lima, Perú y que tomaste la decisión de venirte a Venezuela. ¿Qué fue lo que te trajo hasta acá y por qué percibiste que Venezuela era un lugar para querer?
R: El inicio para venir a Venezuela se produjo por una decisión astrológica. Mi hermano, el ingeniero Guillermo Porras, y yo hicimos un esquema natal donde los estudios cosmo biológicos y astrológicos determinaron que las coordenadas para que yo pudiera crecer como persona se encontraban en Venezuela.
P: ¿Qué te llevo y te inspiro a ser instructor de yoga y a encontrar esa paz interior si eres técnico superior en computación y métodos?
R: Mis inclinaciones espirituales están presente desde muy pequeño. Recuerdo que llegué a Venezuela un día sábado y el domingo ya estaba en Guamito Minerva, frente al 23 de enero, visitando al maestro David Ferrizo Olivares que me dio sus bendiciones ese mismo día. Después visité al presidente de la Soca aquí en Venezuela que es el budismo de Nichiren Daizon, llegando a ser la espiritualidad uno de mis pilares más importantes.
P: ¿Qué tal esa extensa preparación de 15 años en el budismo de Nichiren Daizon?
R: Yo nací dentro de la religión cristiana, mis padres también son de origen cristiano y toda mi familia, pero mi mamá a través de una amistad ingresó a la Nichiren Daizon que es la religión budista; el objetivo de ellos es la paz y el trabajo de bienestar para toda la humanidad sin excepción. Esta práctica en verdad la realicé durante 17 años y es una práctica que se basa en rezar al pergamino al que te hacen entrega, después se realiza la tradición oriental: tu le sirves su desayuno, luego su almuerzo y por último su cena. Durante el día y la tarde uno se dedica a por lo menos una hora para dar gracias por el día y eso es en verdad un trabajo muy entregado. Cuando logras eso te da un bagaje espiritual y cultural porque hay un conocimiento filosófico, religioso y de principios que lo llenan mucho a uno y eso es algo que ya está impregnado en mí, es mi estilo de vida.
P: Además del yoga también tuviste una amplia preparación en Pilates. ¿Con cuál de los dos te complementas mejor?
R: Yoga es mi vida. Pilates es una excelente técnica que utiliza mucho del yoga por lo que se me ha hecho muy fácil practicarla, y yo realmente combino ambas, pero yoga la práctico por mucho más tiempo y con mucha más dedicación.
P: ¿Cómo inculcas los beneficios del yoga en tu familia y cómo lidiar entre yoga, familia y tiempo libre?
R: Tanto mis hijos como mi pareja son vegetarianos al igual que yo y la verdad es que mi familia está metida en este mundo. Los tiempos libres se dan cuando no doy clases, es cuando puedo almorzar, estudiar cosas, compartir pero ahora he tomado como costumbre que a final de año me desaparezco, descanso, hago turismo o visito algún maestro. Antes era “24x24” todo el año.
P: Trabajaste con muchos profesores con los que aprendiste diariamente. ¿Cuál ha sido el consejo más valioso que hayas recibido de parte de alguno de ellos y que hoy se los das a todas aquellas personas que están empezando a inculcar el yoga a sus vidas?
R: La práctica. La teoría es importante y por eso me dediqué a estudiar el aspecto científico, pero la práctica es lo que te da la diferencia.
¿Cuáles son los 4 principales beneficios del yoga?
R: Mayor capacidad en el ritmo respiratorio. Mayor concentración mental, es decir, mayor equilibrio. Elasticidad, fuerza, agilidad. Y lo más importante es el saber de que todos somos uno y que vamos en un camino de armonía y de paz.
